75 años en Latinoamérica

24.04.2026

Celebración de los 75 años de evangelización y misión en Chile

Hoy, 24 de abril de 2026, en un ambiente a la vez solemne y festivo, las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón culminaron la celebración de sus 75 años de presencia en Chile, dando gracias a Dios por una historia marcada por la fe, el servicio y la misión.

Esta significativa conmemoración del camino recorrido en la educación cristiana franciscana y en el servicio pastoral compartido con nuestras comunidades tuvo lugar en las dependencias del Colegio Madre Cecilia Lazzeri. La animación del acto estuvo a cargo de una profesora y una joven, Florencia Gamboa, alumna destacada por su compromiso pastoral dentro del establecimiento.

La jornada comenzó con un acto conmemorativo en la multi cancha del colegio, espacio abierto, amplio y especialmente adornado para la ocasión, donde se congregaron invitados, profesores y alumnos. Este importante evento movilizó a diversos estamentos de nuestras comunidades educativas. Hermanas, equipos directivos y una pequeña delegación de estudiantes con sus respectivos estandartes escolares, provenientes de todos los colegios de Chile — Colegio "Santa María de Los Ángeles" y Madre Cecilia Lazzeri de Santiago, Colegio Arriarán Barros de Puerto Montt, Colegio Felmer Niklitschek de Puerto Varas, Liceo "Santa Rosa de Rancagua y Colegio "Colegio de La Purísima Concepción de Chillán—, quienes se reunieron con entusiasmo y gratitud. Puerto Montt engalanó la ceremonia con su destacada banda escolar, que aportó realce y solemnidad al desfile.

El acto conmemorativo inició con un pensamiento de nuestro querido fundador, Padre Gregorio Fioravanti: "Maravillosas son las huellas de la Divina Providencia; Dios todo guía y sostiene como Padre con amor y sabiduría". Luego de una breve introducción sobre el significado de esta celebración de los 75 años de evangelización, se invitó a los presentes a entonar el Himno Nacional, como expresión de amor a Chile, tierra que acogió esta obra evangelizadora. Posteriormente, se convocó a todos a elevar una oración al dador de todos los bienes, inspirada en un pensamiento de nuestra fundadora Laura Leroux y en un pasaje del Evangelio.

A continuación, Sor Elsa Castillo Palavecino leyó una hermosa reseña histórica, preparada con profundidad y esperanza, que permitió contemplar el paso de Dios por la vida de la Congregación.

Su relato destacó los momentos más significativos de estos 75 años de presencia en Chile, resumidos en los siguientes hitos:

La llegada de la Congregación al país se remonta a 1951, cuando, respondiendo al llamado de la Iglesia a través de Mons. Ramón Munita Eyzaguirre, obispo de Puerto Montt, arribaron las primeras cinco religiosas italianas: Sor Fabiola Marcuzzi, Sor Emiliana Zilio, Sor Ernestina Magoga, Sor Loreto Favaro y Sor Anna Brustolini. Con espíritu misionero y gran generosidad iniciaron su labor en Puerto Montt, extendiéndose luego a Puerto Varas, dedicadas especialmente a la educación gratuita de niños y jóvenes, con preferencia por los más pobres, según el carisma de la fundadora Laura Leroux y el Venerable Padre Gregorio.

Con el paso de los años, la misión creció hacia la zona central del país, estableciendo nuevas obras en Rancagua, La Cisterna y Santiago, donde surgieron hogares, escuelas y comunidades educativas que han dejado una profunda huella en miles de familias chilenas.

Durante estas décadas, la Congregación consolidó una valiosa labor evangelizadora, educativa y social, formando generaciones de estudiantes en valores cristianos, fraternidad y compromiso con la sociedad. Asimismo, desde Chile surgieron vocaciones religiosas que permitieron abrir nuevas misiones en distintos países de América Latina y del mundo.

La historia de estos 75 años también está marcada por el testimonio silencioso y fecundo de muchas hermanas que entregaron su vida en la enseñanza, la caridad, la oración y el servicio cotidiano. Con gratitud, se recordó también a aquellas religiosas que ya han partido a la Casa del Padre, dejando una herencia espiritual imborrable.

Hoy, al celebrar este aniversario, la Congregación renueva su confianza en la Providencia y su compromiso con la Iglesia y con los más necesitados. Estos 75 años son signo de la fidelidad de Dios e invitación a seguir sembrando esperanza, promoviendo nuevas vocaciones y continuando la misión franciscana en Chile.

Al finalizar la reseña, como gesto y signo de comunión, memoria agradecida y renovado compromiso misionero, ingresaron al escenario niños portando banderas y velas encendidas, vestidos con los trajes típicos de Italia y de los cinco países de Latinoamérica donde la Congregación está presente con sus obras: Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y México. Este emotivo signo, acompañado por el fondo musical "Si somos americanos…", dio especial realce al momento.

Para concluir el acto conmemorativo, los alumnos integrantes del grupo folclórico del Colegio Madre Cecilia Lazzeri, "Alma y Tradición Lazzeriana", animaron la jornada con bailes típicos de nuestra tierra, expresión viva del alma de Chile. A través de estas danzas quisieron evocar los lugares donde nuestras hermanas compartieron la fe, acogieron la riqueza de los pueblos y supieron valorar su música, tradiciones y costumbres.

Que estas expresiones artísticas nos permitan celebrar la belleza de nuestra cultura y una misión encarnada que, al estilo franciscano, ha sabido anunciar el Evangelio también mediante el encuentro con su gente. Al término de las presentaciones folclóricas, los mismos alumnos entregaron un presente a Sor Maggaly Warthon, Consejera General, representante de la Superiora General, y a Sor Alejandra Vallejos Araya, Superiora Provincial.

Posteriormente, todos los presentes se organizaron para dirigirse al Templo Don Bosco, ubicado aproximadamente a cinco cuadras del Colegio "Madre Cecilia Lazzeri. Se dio inicio entonces a este significativo momento: el desfile, encabezado por una elegante banda escolar, que dio paso a la tercera actividad de la jornada, la Santa Misa de Acción de Gracias. En ella participaron religiosas, invitados, alumnos y apoderados. Durante el recorrido por las calles, muchas personas se acercaban para grabar y fotografiar tan solemne procesión. Los alumnos más pequeños, al final de la extensa columna humana y ya sin escuchar claramente el compás de la banda, tomaron espontáneamente la iniciativa de entonar el himno del colegio para mantener la solemnidad del trayecto.

La tercera parte de la jornada contempló la celebración de la Santa Misa de Acción de Gracias por los 75 años de presencia en Chile.

El Templo Don Bosco, con capacidad para 500 personas, se encontraba completamente lleno. Los cantos, cuidadosamente preparados para la ocasión, fueron interpretados por el coro de niñas del colegio Santa María de los Ángeles y niñas del colegio Madre Cecilia Lazzeri, acompañado en guitarra por sus profesores y algunas hermanas.

La presencia de los celebrantes fue especialmente emotiva, pues asistió la mayoría de los sacerdotes invitados. El templo se vio honrado con la presencia de sacerdotes y obispos amigos, conocedores de la trayectoria evangelizadora de las religiosas. Presidió la celebración el Arzobispo de Puerto Montt, Monseñor Luis Fernando Ramos Pérez. Concelebraron Monseñor Bernardo Bastres, Monseñor Cristián Caro, junto a sacerdotes franciscanos y salesianos que acompañan habitualmente nuestras celebraciones litúrgicas.

En su homilía, Monseñor Fernando Ramos, la inició recordando a los presentes el profundo sentido de esta acción de gracias. Invitó a hacer memoria agradecida de la travesía emprendida por aquellas hermanas hace 75 años, un viaje que, en su tiempo, implicaba largos meses de navegación hasta llegar a este continente y, más aún, a una de las ciudades más australes del mundo: Puerto Montt. Ese gesto fundacional, marcado por la valentía y la fe, dio origen a una obra que ha perdurado fecundamente en el tiempo.

Destacó luego la inmensa labor educativa y evangelizadora desarrollada a lo largo de estos 75 años, subrayando cómo miles de estudiantes han sido formados integralmente en los colegios, experimentando una verdadera transformación de la mente y del corazón. Esta misión ha dejado una huella imborrable en generaciones de jóvenes, contribuyendo a la construcción de una sociedad más humana y solidaria.

Posteriormente, interpeló a los fieles con una pregunta esencial: ¿qué impulsó a aquellas cinco jóvenes religiosas a dejar su patria para emprender una misión tan lejana y desafiante, en un contexto tan distinto al de su origen? La respuesta, afirmó, radica en una convicción profunda: que la vida alcanza su verdadero sentido cuando se vive en plenitud. Y esa plenitud nace del encuentro personal con Cristo. Así ocurrió con Pablo de Tarso, cuya experiencia —recordada en la liturgia del día— transformó radicalmente su vida, llevándolo de perseguidor a apóstol. Del mismo modo, esa fuerza transformadora ha animado a los apóstoles, a San Pablo, a innumerables generaciones de creyentes, y también a las religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, quienes, tras su fundación en Italia, llegaron a Chile hace 75 años y han extendido su misión a países como Bolivia, Perú, Ecuador y México. Todo ello es fruto de una semilla que Dios mismo ha sembrado y que, con el tiempo, ha germinado y dado abundantes frutos de vida.

La presentación de las ofrendas estuvo enriquecida por numerosos signos: el pan y el vino, símbolos de la vida cotidiana, de la alianza, de la alegría y del amor; el ancla y el timón, que expresan que la vida de las religiosas está firmemente enraizada en Cristo, y que Él orienta y conduce nuestra barca a través de quienes ha puesto como guías en nuestras comunidades; además de las imágenes de nuestros fundadores y de las cinco primeras hermanas que llegaron a Chile. Con ello se expresó la profunda gratitud por su valentía y auténtico espíritu misionero, que las llevó a dejar su amada patria, Italia.

Antes de impartir la bendición final, Monseñor Fernando Ramos dio lectura a la bendición apostólica enviada por el Papa León XIV a Sor Alejandra Vallejos Araya, Superiora Provincial, y a todas las religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, con motivo de los 75 años de su presencia misionera en Chile. El documento fue firmado en nombre del Santo Padre por Luis Marín de San Martín.

A continuación, Sor Maggaly Warthon, consejera general, se dirigió al ambón para compartir desde allí el mensaje de la Madre General, quien, al no poder estar presente, envió su saludo a través de Sor Lilian Fru, Consejera General y la propia Sor Maggaly Warthon. En sus palabras, transmitieron no solo una cordial felicitación, sino también el profundo agradecimiento de todas las hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón presentes en 22 países y cuatro continentes.

Seguidamente, Sor Alejandra Vallejos dirigió unas palabras a los asistentes, expresando su sincera gratitud en el marco de esta significativa conmemoración.

Como broche de oro, se invitó a Vanesa Cárcamo, exalumna del Colegio Madre Cecilia Lazzeri cantante lírica, quien, junto a Juan Carlos, un profesor de música, quién interpretó el himno del Instituto, entonado con emoción por todas las hermanas presentes.

Finalmente, la celebración eucarística culminó con un esquinazo, tradicional expresión del folclore chileno. El pie de cueca, cargado de simbolismo, evocó el espíritu patriótico y la identidad nacional, cerrando con alegría y solemnidad una jornada profundamente significativa.

Para culminar la jornada celebrativa todos los presentes se dirigieron al Colegio Madre Cecilia Lazzeri escoltados por la banda de música. Al ingreso del colegio se habían preparado paneles fotográficos que representaban los primeros diez años de cada misión en Chile, un pasillo de historia y nostalgia por el tiempo transcurrido. Luego los invitados ingresaron al salón preparado para un almuerzo fraterno, allí se congregaron alrededor de 370 personas, destacando la participación de profesores, alumnos y apoderados, también familiares de las religiosas fueron invitados al evento. Los animadores hicieron ameno esta última parte de la gran fiesta conmemorativa con concursos, bailes y preguntas alusivas a los 75 años que se celebraban, luego los invitados de las diferentes comunidades educativas hicieron entrega de presentes en reconocimiento y gratitud a la labor que realizan las religiosas en bien del pueblo chileno. Así mismo, también las religiosas entregaron a cada invitado un recuerdo preparado por toda la comunidad religiosa, un frasquito lleno de mensajes Bíblicos y pensamientos de nuestros fundadores, ordenados por colores para diferentes situaciones de la vida. Fue recibido con mucha gratitud ya que fue hecho por las hermanas.

Cabe destacar la presencia de nuestras hermanas Sor Lilian Fru, Sor Maggally Warthon, consejeras generales, que viajaron desde Roma en representación de Sor Marta Camerotto, Superiora General para participar de los actos conmemorativos de los 75 años de presencia y evangelización en Chile y América Latina. Además, viajó desde Tambobamba Perú, Sor Marilu Tecsi Alzamora, Consejera Provincial y desde Bolivia, Sor Gregoria Suarez Medina, Consejera Provincial. Estuvieron presente en la celebración todas las hermanas de Chile, como también los respectivos consejos directivos de los colegios, y demás invitados familiares de las hermanas y amigos que acompañar la labor misionera del día a día.

Damos gracias al Señor por tantas maravillas que, en este tiempo bendito, nos permite contemplar. Que el testimonio de tantas hermanas que entregaron su vida y a quienes tuvimos la gracia de conocer sostenga hoy nuestra misión con su oración desde el cielo, e interceda para que nunca falten vocaciones generosas al servicio de la Iglesia.

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